Equipo de Cirugía de Pierna, Tobillo y Pie.
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SINDROME DEL TUNEL TARSIANO

• Generalidades
Neuropatía por atrapamiento del nervio tibial posterior o alguna de sus ramas terminales antes de su pasaje dentro del pie.

Descripto por Keck y Lam (1962). Más frecuente en mujeres y entre los 40 y 45 años de edad.

• Anatomía
El túnel tarsiano se extiende desde el nivel del maleolo medial hasta la cara plantar del escafoides tarsiano.

Presenta un "piso" óseo formado por el maleolo medial y la cara medial del astrágalo y el calcáneo y un "techo" constituido de proximal a distal por: (1) la aponeurosis profunda de la pierna, (2) el retináculo flexor, extendido a modo de abanico desde la superficie medial del maleolo tibial hasta la superficie medial del calcáneo y (3) la fascia profunda del músculo abductor del hallux.

Las estructuras contenidas en el túnel son de medial a lateral y de anterior a posterior: (1) el tendón del músculo tibial posterior, (2) el tendón del flexor largo común de los dedos, (3) el paquete vasculonervioso tibial posterior (venas, arteria y nervio) y (4) el tendón del flexor largo propio del hallux.

El nervio tibial posterior, rama del nervio ciático mayor, comienza a nivel del muslo distal, corre profundamente a nivel del hueco popliteo y se introduce en el compartimiento posterior profundo de la pierna. Continua distalmente siguiendo el borde interno del tendón de Aquiles y se introduce finalmente en el retináculo flexor, donde en su profundidad se divide en sus dos ramas terminales: los nervios plantar, medial y lateral. En su recorrido da las siguientes ramas colaterales: (1) ramos musculares para los músculos popliteo, tibial posterior, FLCD, FLPH y sóleo, (2) ramos articulares para el tobillo y (3) nervio calcáneo interno, que por lo general se origina dentro del retináculo flexor y da la sensibilidad a la mitad interna del talón.

El túnel tarsiano se encuentra "compartimentalizado" por varios tabiques fibrosos profundos que se extienden desde la superficie interna del retináculo flexor a la cara medial del calcáneo. Estos tabiques corren entre los tendones y el paquete determinando una relativa inmovilidad del nervio tibial posterior y tornándolo vulnerable a fuerzas de tracción y masas ocupantes de espacio de tamaño relativamente pequeño.

Etiología
En un 50% (Mann, 1989) a 80% (Takakura y cols., 1991) de los casos de síndrome de túnel tarsiano puede identificarse una causa específica. Según su frecuencia podemos encontrar:

  1. Ganglión de la vaina del FLCD o del FLPH, del ligamento del toideo o de la articulación subastragalina.
  2. Exostosis o fragmento fracturario de la tibia distal o de los huesos del tarso (coalición ósea tarsal).
  3. Trauma previo o repetido del tobillo o retropie, que produce una fibrosis intracanal.
  4. Tumores (lipomas, neurofibromas, neurilemomas).
  5. Anomalías anatómicas (varicosidades venosas, malformaciones arteriales, aumento de tensión del retináculo flexor, presencia de tendones accesorios, hipertrofia del abductor del hallux).
  6. Enfermedades generales: colagenopatías (AR) que producen hipertrofia retinacular o tenosinovitis tendinosa; enfermedades de depósito (sacoidosis, amiloidosis); gota; edema idiopático (por aumento de retención de líquidos); aumento súbito de peso.

La incidencia de casos de etiología desconocida varía según las series (18 a 40%) y por lo general son los de más difícil tratamiento y de peor evolución.

• Manifestaciones clínicas
Alto grado de variabilidad en su presentación clínica.

Lo más común: dolor de tipo quemante en cara interna de tobillo y cara plantar de pie. Puede irradiarse a cara interna de pierna hasta la mitad de la pantorrilla. Se agrava con la actividad (bipedestación o ambulación prolongadas) y calma con el reposo. Con frecuencia se hace más intenso durante la noche.

Puede acompañarse de parestesias, hipoestesias o disestesia en territorio del tibial posterior o sus ramas terminales.

Al examen físico buscar el "signo de tinel": reproducción del dolor y las parestesias al percutir suavemente el área del túnel tarsiano ubicada por detrás del maleolo interno.

Mucho menos frecuentes e inespecíficos son otros hallazgos: debilidad o atrofia de la musculatura intrínseca del pie, reproducción de los síntomas al llevar el pie al valgo o eversión forzadas.

• Estudios complementarios

a) Estudios electrodiagnósticos:

Electromiograma:
Estudiar los músculos abductores del hallux y 5º dedo e intrínsecos del pie. Fibrilación u ondas agudas positivas indican denervación activa.

Unidades motoras polifásicas con o sin perdida de unidades motoras indican denervación crónica.

Velocidad de conducción nerviosa motora o latencia motora:

  • Se mide entre sitio de estimulación proximal al túnel y el músculo abductor del hallux.
  • Valores normales: latencia motora < a 6.0 mseg.
    Amplitud del potencial evocado motor > a 2.5 mV.
  • En 52.4 % de pacientes con STT (Oh y cols.,1984, 1991): latencia motora mayor a lo normal.
    Disminución de la amplitud del potencial evocado motor.

Velocidad de conducción sensitiva o latencia sensitiva:

  • Se mide entre sitio de estimulación proximal al túnel y territorios sensitivos de nervios plantares interno y externo.
  • Valores normales: Latencia sensitiva < a 3.8 mseg.
    Amplitud del potencial evocado sensitivo > a 6 microV.
  • En 90.5% de pacientes con STT (Oh y cols., 1984, 1991): Latencia sensitiva aumentada
    Disminución de la amplitud del potencial evocado sensitivo.

Si bien los estudios de conducción nerviosa sensitiva serían por lo antedicho los más confiables, no puede confirmarse o descartarse el diagnóstico de STT en base a los estudios electrodiagnósticos.

b) Resonancia Magnética Nuclear (RMN):
Útil para localizar lesiones en el túnel tarsiano, determinar la extensión de las mismas y su relación con el nervio tibial posterior y planificar la cirugía.

  • Frey y cols. (1993):
  • 88% de pacientes con STT con hallazgos a la RMN:
  • Tenosinovitis del FLPH
  • Varicosidades de las venas tibiales posteriores
  • Lesión ocupante de espacio
  • Fractura o lesión de partes blandas
  • Tenosinovitis del tibial posterior
  • Hipertrofia del abductor del hallux
  • 85% de pacientes con pruebas electrodiagnósticas positivas con hallazgos significativos a la RMN.
  • De 21 pacientes con RMN positiva tratados quirúrgicamente en 19 se confirmaron los hallazgos intraoperatoriamente.

Se recomienda realizarla en niños y candidatos a cirugía

c) Diagnóstico Diferencial
Con otras patologías que causen dolor en cara interna de tobillo o talón:

  • Fascitis plantar
  • Bursistis calcánea
  • Espolón calcáneo
  • Tendinitis (sobre todo del tibial posterior)

Con otras patologías de origen neurogénico:

  • Neuropatía postraumática
  • Neuropatía metabólica (alcohólica, diabética)
  • Radiculopatía (por lesión discal intervertebral)

Enfermedad vascular periférica

• Tratamiento

a) Conservador:

  • Aines
  • Modificación del calzado
  • Disminución de paseo
  • Ortesis en pacientes con retropie varo o valgo
    Fkt
  • Inyección local de corticoides

b) Quirúrgico:
Indicado ante falla del tratamiento conservador. Técnica para la descompresión y exploración nerviosa:

  • Anestesia gral. o peridural. Manguito hemostático
  • Incisión curvilínea en "palo de hockey" que comienza 3 a 5 cm. a proximal de la punta del maleolo medial y termina a nivel del abductor del hallux, a mitad de camino entre borde posterior de tibia y tendón de Aquiles.
  • Identificar y retraer el nervio calcáneo interno
  • Se llega a retináculo flexor y se individualizan sus límites proximal y distal. Se introduce un instrumento como por debajo del mismo y se lo libera a proximal y distal
  • Se ingresa al túnel y se individualiza el nervio tibial posterior, movilizándolo y liberándolo de sus adherencias a proximal y a distal.
  • Inspección cuidadosa del túnel buscando cualquiera de las entidades patológicas mencionadas en el punto Etiología
  • Identificación de las ramas terminales del nervio y seguimiento de las mismas distalmente hasta por debajo del cuerpo del abductor del hallux.
  • Liberación de la fascia profunda del abductor del hallux
  • Cierre de TCS y piel. No suturar planos profundos
  • Postoperatorio: vendaje compresivo por 14 - 21 días postop
Los resultados a largo plazo del tratamiento quirúrgico varían según los autores posiblemente debido a los diferentes métodos de evaluación utilizados. Sin embargo pueden mencionarse algunos lineamientos generales:

El STT debido a lesiones ocupantes de espacio dentro o cerca del canal tales como gangliones de las vainas tendinosas, coalición de los huesos del tarso o tumores aparece como la MEJOR INDICACIÓN para el TRATAMIENTO QUIRÚRGICO y el que se asocia a mejores resultados clínicos postoperatorios (Pfeiffer y cols., 1994)

Si no se puede identificarse una causa específica solo el 75% de los pacientes logran alivio con la intervención y en un 25% el alivios es escaso o nulo (Mann, 1990).

El STT de poco tiempo de evolución (< a 10 -12 meses), asociado a escasas manifestaciones clínicas (solo dolor) y sin antecedente traumático es el que presenta un mejor pronóstico. Si el intervalo entre la aparición de los síntomas y la cirugía e mayor a 12 meses o las manifestaciones son más severas (dolor, adormecimiento y debilidad muscular) o existen antecedentes de traumatismos a repetición del tobillo, la recuperación del nervio es pobre y los resultados a largo plazo son peores (Baba y cols., 1997)

Respecto al tratamiento quirúrgico del STT en pacientes con antecedente de cirugías previas en el pie por dolor o de enfermedades inflamatorias o metabólicas sistémicas, las posturas son controvertidas.

Pfeiffer y cols., (1994) recomiendan el tratamiento conservador de estos pacientes.

Sanmarco y cols., (1993) por otro lado sostienen que los resultados del tratamiento quirúrgico del STT en pacientes con diabetes u otras anormalidades axonales metabólicas son alentadores. Del mismo modo recomiendan el tratamiento quirúrgico de pacientes con síndrome de túnel tarsiano asociado a lesiones múltiples adicionales de nervios del mismo miembro inferior (radiculopatías, L4, L5, S1: nueroma interdigital; atrapamiento del nervio ciático poplíteo externo o del nervio musculocutáneo), las cuales deben ser correctamente diagnósticadas y también tratadas quirúrgicamente.


• Bibliografía
- Takakura Y. et al . . Tarsal tunnel syndrome: causes and results of operative treatment. JBJS 73B: 125-128, 1991.
- Mendicino S. et al . . The tarsal tunnel syndrome and its surgical descrompression. Clinics in Podiatric vol. 8, no. 3:501-512, 1991.
- Sanmarco G. et al . .Tarsal tunnel syndrome and additional nerve lesions in the same limb. Foot & Ankle vol. 14, no. 2:71-77, 1993.
- Frey C. et al. . MRI and the evaluation of tarsal tunnel syndrome. Foot & Ankle vol. 14, no. 3:159-164, 1993.
- Pfeiffer W. et al. . Clinical results after tarsal tunnel decompression. JBJS 76A: 1222-1230, 1994.
- Carrel, J. et al. . Observations on 200 surgical cases of tarsal tunnel syndrome. Clinics in Podiatric vol. 11, no. 4:609-616, 1994.
- Baba H. et al. . The tarsal tunnel syndrome: evaluation of surgical results using multivariate analysis. International Orthopaedics (SICOT) 21:67-71, 1997.
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