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RUPTURA ESPNTANEA DEL TENDON DEL TIBIAL ANTERIOR

• Resumen
La ruptura subcutánea del tendón del tibial anterior es una entidad rara que se produce en personas de sexo masculino entre los 60 y 80 años, generalmente debido a una flexión plantar forzada del tobillo. La etiología es aún incierta. Casi nunca involucra a mujeres. El diagnóstico se realiza con el examen físico y observando la marcha del paciente. La RMN es de utilidad pero no es indispensable. El objetivo del tratamiento es recuperar el patrón de marcha normal ya que el dolor no es invalidante. Se pueden aplicar métodos cruentos como incruentos dependiendo de la edad del paciente, tipo de actividad y nivel de incapacidad. Los resultados publicados en la literatura mundial han sido uniformemente buenos indistintamente del método utilizado.

• Introducción
La ruptura espontánea del tendón del tibial anterior es una entidad rara habiendo pocos casos en la literatura mundial. El mecanismo de ruptura es por una flexión plantar forzada. Como cursa con poco dolor e incapacidad el diagnóstico suele ser tardío. La controversia en esta patología radica en la conducta a tomar ya que han sido descriptos buenos resultados con tratamiento como así también con tratamiento conservador.

El objetivo de este trabajo es brindar una recopilación bibliográfica con el fin de ayudar a realizar un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo de la patología.

• Anatomía
El músculo tibial anterior es el más interno de la región anterior de la pierna. Se extiende desde la extremidad superior de la tibia hasta el borde interno del pie.

Inserciones: Por arriba se inserta en: a) La tuberosidad anterior de la tibia (T.A.T.) y en una tuberosidad externa que lleva su nombre: Tubérculo del tibial anterior. b) La cara externa de la tibia en sus dos tercios superiores. c) La cara interna del ligamento interóseo. d) La cara profunda de la aponeurosis tibial que lo cubre. e) El tabique fibroso que lo separa del extensor común de los dedos. De estos numerosos sitios de inserción las fibras se dirigen verticalmente hacia abajo y forman un resistente tendón el cual pasa por debajo del ligamento anular del tarso y viene a insertarse a la vez en el primer cuneiforme y en la proximal del primer MTT. Una bolsa serosa favorece el deslizamiento del tendón.

Vascularización: En su parte superior y profunda recibe ramos de la arteria recurrente tibial anterior, el resto del músculo está irrigado como todos los músculos del compartimiento anterior, por la arteria tibial anterior a través de unas cuantas ramas escalonadas unas encima de otras (de 20 a 30) todas muy cortas, dividiéndose en Y antes de llegar al músculo y dispuestas en dos planos, uno anterior y uno posterior.

Inervación:
Está inervado por el ciático poplíteo externo (C.P.E.) y por el nervio tibial anterior, una de las ramas terminales de este último. El C.P.E. da dos a tres ramas en la parte superior del músculo. El nervio tibial anterior proporciona dos filetes, una destinado al tercio superior y otro que nace más abajo, destinado al tercio inferior.

Acción: El tibial anterior tomando por punto fijo la tibia imprime al pie tres órdenes de movimientos. 1. Lo dobla enérgicamente sobre la pierna; 2. Lo aproxima a la línea media; 3. Le comunica un movimiento de rotación hacia adentro. Es pues, a la vez, flexor, aductor y rotador interno. (Testut – Latarjet, Tratado de Anatomía Humana, 1954)

• Etiología
La etiología de la ruptura del tibial anterior es aún incierta. La teoría vascular ha sido sostenida por Cooper (7), otros autores como Larson (8) refieren una serie de factores que podrían predisponer a la ruptura tendinosa, como un incremento en las fibras de colágeno que disminuyen la elasticidad del tendón, prolongación del tiempo de reacción muscular y una disminución de la velocidad de respuesta muscular. Gilcrest (9) enumera una serie de condiciones que predisponen a la ruptura de un tendón como: fatiga, vejez, laceración, A.R., miositis y DBT. Moberg coincide en que la ruptura espontánea del tibial anterior se asemeja mucho a la ruptura del manguito rotador. El tratamiento con inyecciones de cortisona local no se cree que tenga relación con esta patología. Casi todas las rupturas han ocurrido en hombres y de las pocas mujeres involucradas, todas tenían un antecedente de A.R., DBT o tratamiento con corticoides inyectables.

• Fisiopatología y estudio de la marcha
El músculo tibial anterior funciona enérgicamente durante la fase postural de la marcha (1), predominantemente durante el período de apoyo del talón y en el pie sobre lo plano. El ciclo de marchas se divide en dos fases: Fase postural y Fase de oscilación.

• Fase postural (Stance phase)
Durante esta fase el pie está en contacto con el piso y el miembro soporta todo o casi todo el peso del cuerpo. Esta fase comienza cuando el talón toca el piso y finaliza cuando los dedos se despegan del mismo. Constituye el 60% del ciclo y está subdividido en cuatro periodos por cinco incidentes críticos

El primer período, choque del talón (hell strike), constituye el 15% del total del ciclo. Comienza con el primer incidente crítico, el choque del talón, y finaliza con el segundo incidente crítico, el pie sobre lo plano (foot – flat)

El segundo período, despegue (push – off), se inicia con el despegue del talón y finaliza con el cuarto incidente crítico, flexión de rodilla, durante el cual se flexionan la rodilla y la cadera, ocupando los siguientes 25% del ciclo. Inmediatamente después de la flexión de rodilla, la pierna contralateral ha completado la fase de oscilación, el pie está tocando el piso para recibir el peso del cuerpo al realizar la transferencia del peso. El tiempo en que los dos pies están en el piso se conoce como fase de doble soporte (double support or double stance phase). Este período disminuye al acelerar la marcha y desaparece al correr.

• Fase de oscilación (Swing phase)
Durante ésta fase el pie no está tocando el piso y el peso está siendo cargado por el otro miembro. Comienza con el despegue del hallux, quinto incidente crítico y termina con el choque del talón, primer incidente crítico. Constituye el 40% del ciclo y se subdivide en tres períodos.

El primer período, oscilación inicial (initial swing) comienza con el despegue del hallux y continúa con la elevación del pie debido a una flexión progresiva de cadera y rodilla, y el miembro se impulsa hacia delante. Ocupa el 10% de la fase de oscilación.

El segundo período, oscilación intermedia (midswing) comienza cuando la pierna supera la línea de la pierna de apoyo. Progresivamente se extiende la rodilla y el pie avanza realizando un arco armonioso hacia delante. Este período ocupa el 80% de la fase de oscilación.

El tercer período, desaceleración (desaceleration) ocurre durante los últimos 10% de la fase de oscilación. Lo realiza la gravedad y la musculatura que progresivamente frena el arco de oscilación hasta el choque del talón, completando así el 100% del ciclo de la marcha.

En las rupturas del tendón del tibial anterior se origina una marcha en "stepagge" que debe diferenciarse de la originada por la parálisis de nervios periféricos. En la ruptura tendinosa, al comenzar la fase postural con el choque del talón, el músculo tibial anterior es insuficiente para desacelerar y suavemente pasar al pie sobre lo plano. Esto ocurre pero con un ruido característico producido por el golpe del antepie contra el piso, fundamental para el diagnóstico de la patología. Durante el despegue el pies adopta una leve eversión por acción de los E.C.D., E.P.H. y los peroneos.

El mecanismo de producción de la lesión es una hiperflexión plantar simultánea con una contracción enérgica del tibial anterior.

• Características Clínicas

Dificultad en la marcha
: es el principal motivo de consulta, los pacientes se quejan de engancharse el hallux contra el piso o ciertas irregularidades del suelo cuando caminan descalzos. Presentan también la marcha característica con un ruido producido por el golpe de la cabeza de los metatarsianos contra el piso en el momento de iniciar la fase de choque del talón acortándose el período entre el choque del talón y el pie sobre lo plano.

Dolor: suele ser de poca importancia y de breve duración sobre la cara anterior del tobillo y que generalmente se acompaña de edema inflamatorio por unos días. Al examen físico se puede palpar una masa escasamente dolorosa en la cara anterior sobre el retináculo extensor.

El paciente no puede caminar sobre sus talones. Con el paciente sentado se le pide realizar dorsiflexión de tobillo se observa la pérdida de la impronta de la cuerda de arco que dibuja el tendón en la cara anterior del tobillo.

La flexión dorsal origina también una eversión del pie por acción del E.P.H., E.C.D. y los peroneos. Asimismo la flexión dorsal del tobillo en inversión se encuentra francamente disminuida.

Mann (6) Burman (3) describieron pies planos progresivos en pacientes añosos luego de sendas rupturas del tibial anterior. Debido a la escasa sintomatología e invalidez que provoca en adultos con poca actividad, la consulta puede demorarse semanas o meses.

• Diagnóstico
Los principales elementos diagnósticos son el estudio de la marcha y el examen físico. Para certificar el diagnóstico se puede realizar una RMN pero no es indispensable.

Malcom Mayn (5) publicó un caso diagnosticado poco antes de ser operado por una supuesta hernia del núcleo pulposo L.4 – L.5 diagnosticada por R.M.N.

La presencia de extensión activa de los dedos y del hallux debería descartar lesión neurología periférica.

• Hallazgos Operatorios
El sitio de ruptura del tendón ha sido invariablemente entre os 0.5 y los 3 cm. próximos a la inserción tendinosa en el pie. El muñón proximal casi siempre se encuentra debajo del retináculo extensor con adherencias y engrosamientos de su vaina.

La macroscopia y la microscopia informan lesión degenerativa con microhemorragias y necrosis en su interior, muy similar a los informes de rupturas del tendón de Aquiles (10)

• Tratamiento
Existe aún gran controversia en cuanto al tratamiento de esta patología. Métodos cruentos e incruentos han sido aplicados con resultados similares. Se debe tener en cuenta características individuales de cada paciente como la edad, nivel de actividad, incapacidad actual y tiempo transcurrido desde la ruptura.

Podríamos decir que la tendencia actual es tratar en forma quirúrgica aquellos pacientes jóvenes que lleven una vida activa y menos de tres meses de evolución.

Debemos remarcar que el objetivo del tratamiento es recuperar el patrón de marcha ya que el dolor pocas veces ha sido motivo de consulta.

El tratamiento incruento esta indicado en aquellos pacientes años con poca actividad y escasa incapacidad. Éste tratamiento constituye en férulas tobillo – pie de polipropileno. Ouzounian y Anderson reportaron cinco pacientes tratados en forma incruenta. Tres no usaron brace por encontrarlo incómodo e incapacitante y no pudieron ser evaluados y los otros dos pacientes que usaron el brace volvieron a desempeñar sus funciones de escasa demanda en forma normal.

Mann (6) trató tres pacientes añosos en forma incruenta y considera que el beneficio del tratamiento incruento elegido en forma minuciosa supera ampliamente a los riesgos quirúrgicos en pacientes con muy escasa demanda funcional.

• Técnicas Quirúrgicas
Varias técnicas han sido descriptas para la reparación de la ruptura espontánea del tendón del tibial anterior. la técnica utilizada dependerá de los hallazgos intraoperatorios del estado del tendón, motivo por el cual debe manejar algunas de ellas.

La reparación termino – terminal ha sido demostrada ser la mejor alternativa, pero cuando ésta resulta imposible una serie de técnicas alternativas se pueden realizar. Al no existir un aval bibliográfico sobre cual es la alternativa correcta, Mankey (1) recomienda utilizar la más simple.

• Reparación Aguda
Se realiza un abordaje anteromedial del tobillo siguiendo la dirección del tendón del tibial anterior desde el retináculo extensor hasta la base del primer metatarsiano. La incisión no debe ser directamente sobre el tendón sino medialmente para evitar adherencias. Se abre la vaina del tendón y se drena el hematoma, se debridan ambos cabos y se los regulariza. Usualmente el cabo proximal se encuentra a nivel del retináculo extensor y el cabo distal es pequeño, de 0.5 a 3cm. aproximadamente.
Se realiza una sutura termino- terminal con sutura no absorbible Nº 1 utilizando puntos de Kessler modificados o Bunnell. Luego se refuerza con puntos coronales con P.D.S. para dejar una superficie de deslizamiento lisa.

Se cierra la vaina y el retináculo con Vycril 2.0 y luego la piel. (Fig. 1 y 2)

Se coloca una valva corta de miembro inferior por dos semanas con el tobillo en 90º, se retiran la valva y los puntos a los 15 días y se confecciona una bota corta con taco de marcha por cuatro semanas más. Luego se retira la bota y se comienza con ejercicios de flexoextensión activa, inversión y eversión de tobillo. Correr y saltar no se aconseja hasta tres meses postoperatorio.

Si al cabo distal es insuficiente se realiza una perforación con una mecha de 3.5 o 4.5 mm. de diámetro a través de la primera cuña, de dorso a planta y se realiza un pull-out con alambre o con Prolene Nº 0 a la planta del pie fijándose con un botón bien acolchado. Se le coloca una bota corta sin taco por tres semanas más (Fig. 3)

Reparación crónica

Por el mismo abordaje se trata de realizar primeramente cualquiera de las dos alternativas citadas en la reparación aguda. Generalmente luego de los tres meses existe abundante tejido fibroso interpuesto y se debe resecar algunos centímetros de tendón, motivo por el cual el gap existente es mayor.

"Existen varias alternativas para solucionar este problema, siempre la elección debe ser la más simple"

Si el tendón proximal se encuentra en buen estado se puede realizar un deslizamiento de la mitad del tendón y se realiza una sutura termino –terminal o un pull-out- a la planta como ya hemos descripto. (Fig. 4)

"Si el tendón proximal no es del largo o de la calidad suficiente se puede realizar la siguiente técnica"

Se realiza una sutura latero – lateral entre el cabo proximal del tibial anterior y el extensor propio del hallux. Mediante otra incisión a nivel de la articulación MTF del hallux se corta el tendón del EPH dejando un pequeño cabo distal el cual se sutura latero – lateral con el extensor corto del hallux para mantener la función extensora del mismo.
El extremo distal del cabo proximal del EPH se puede suturar ahora al cabo distal remanente del tibial anterior o se puede realizar un pull-out a la planta. (Fig. 5)

Se pueden realizar injertos libres de tendón, con dos suturas término - terminales a lo Kessler modificado o Bunnell. El tendón usado como injerto puede sacarse del extensor común de los dedos o del peroné o lateral corto. Si se utiliza un injerto de tendón del largo suficiente las suturas no deberían estar bajo tensión, motivo por el cual se confecciona una bota corta con taco de marcha con tobillo en posición neutra por seis semanas y se autoriza la ambulación.

Resultados
Los pacientes tratados incruentamente han continuado con síntomas persistentes pero debido a la escasa demanda funcional no han tenido mayores inconvenientes en la vida diaria. No hay descriptos en la literatura cirugías posteriores al fracaso en el tratamiento incruento.

"Burman (3) y Mann (6) han descripto pie plano secular a lesiones inveteradas del tendón del tibial anterior en ancianos"

Aquellos pacientes tratados quirúrgicamente antes de los tres meses indistintamente de la técnica utilizada, todos han vuelto a sus condiciones de vida y actividades diarias previas a la lesión.
Los pacientes operados luego de los tres meses si bien recuperaron el patrón de marcha, continuaron con una disminución de la dorsiflexión de tobillo. El único paciente descrito hasta ahora que no ha recuperado el patrón de marcha luego del tratamiento quirúrgico fue publicado por Dooley (10), quien realizó una técnica de transferencia del tendón del tibial anterior proximal al EPH ya descripta (ver técnicas quirúrgicas). Dicha transferencia funcionó como tenodesis limitando la flexión plantar.

• Complicaciones
- A pesar de no haber sido descriptas importantes complicaciones Mann (6) enumera riesgos potenciales de esta cirugía.
- Para prevenir adherencias la incisión no debe estar directamente sobre el tendón, se debe realizar un poco hacia medial del mismo.
- El pull-out debe ser pasado por debajo del retináculo extensor sino se puede dificultar el cierre de la herida con posterior riesgo de dehiscencia.

• Referencias
* Mankey Martin G.; Anterior Tendon Ruptures; Foot and Ankle Clinics. Voll. Nº2 p 315-324. 1996.
* Tachjan, M. S.; Pediatric Orthopedic Vol. 1, Second Edition, 1990.
* Burman, M. S.; Subcutaneus Rupture of the Tendon of the Tibialis Anticus. Ann. Surg. 100: 368-372, 1934.
* Reynold L. Rimoldi, M.D.; Michael Oberlander M.D., John Waldrop M.D. and Stephen C. Hunter, M.D. Acute rupture of the tibialis tendon: a case report; Foot and Ankle (U.S.), Dec 1991, 12(3) p 176-7.
* Meyn Malcom; Closed rupture of the anterior tibial tendon. A case report and review of literature. Clin. Orthop (U.S.), Nov-Dec 1975, (113) p 154-157.
* Mann R. A.: Surgery of the foot. St. Louis, Mosby, 1986, pp. 472-480.
* Cooper L. R. And Misol S.: Tendon and ligament insertion. A light and electron microscopic study. J. B. J. S., 52 A: 1-20, 1970.
* Larson L., Grimby G. and Karlsson J.: Muscle stenght and Speed of movement in relation to age and muscle physiology. J. Appl. Physiol, 46: 451-456. 1979.
* Gilcrest E. L.: Ruptures and tears of the muscles and tendons of the lower extremity. Report of fifleen cases. J.A.M.A. 100: 153, 1933.
* Dooley B. J., Kudelka P. Menelaus M. B.; Subcutaneus rupture of the anterior tibial tendon. J.B.J.S. (England), Nov 1980, 62 B (4) p 471-472.

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